Viviendo el golf en Estados Unidos: Diferencias para los socios

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Como segunda parte os quería explicar las diferencias que existen para los jugadores que vienen a jugar cada día a Boone Valley, que en definitiva, son las más importantes. Todas ellas están basadas en el cuidado y atención que se pone en cada uno de los jugadores.

Como ya os comenté, Boone Valley no tiene muchos socios aunque son unos cuantos los invitados que vienen a jugar aquí. Un día normal, pongamos un Miércoles, pueden venir a jugar unas cuarenta o cincuenta personas. Esto no es nada comparado con el ritmo de juego que soporta un campo comercial en España y aún menos si lo comparamos con un fin de semana en primavera. Pero al haber jugado en otros muchos campos me he dado cuenta de que estas diferencias aún persisten aunque el número de jugadores aumente. Bien es cierto que la posibilidad de jugar casi solo en el campo no tiene precio.

Para comenzar, os quería explicar la rutina que sigue un jugador al llegar al campo. Mi compañero Ovidio me ha comentado que él ya ha visto algo parecido en algunos campos de España pero yo todavía no he tenido la oportunidad. Desde que el jugador de golf aparca el coche hasta que sale a jugar no tiene que hacer prácticamente nada. Para que lo veáis más claramente os he preparado un video (con unas condiciones algo limitadas) en el que os explico el recorrido que sigue la bolsa de un jugador desde que aparca el coche hasta que sale a jugar.

De tal forma que el socio lo único que hace es entrar al club de golf por la puerta principal y se dirige a los vestuarios. Allí tenemos a una persona que se encarga de limpiar los zapatos de los jugadores, tanto los de juego como los de calle. Mientras el jugador se cambia de ropa o se da una ducha sus zapatos le esperan limpios para cuando sale del vestuario y se dirige, sólo unos pocos metros más adelante, a la tienda de golf. Allí suele haber dos personas trabajando y en el caso de Boone Valley, son dos profesionales de la PGA.

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La tienda también hace las funciones de “Master Caddie” y allí es donde se organizan las salidas. Lo que más me llamó la atención cuando trabajé aquí por primera vez es el modo en que se trata a los jugadores.

Normalmente en España llegamos, decimos cuántos hoyos queremos jugar y se paga. Consiste básicamente en pagar por hoyos jugados. En Boone Valley es básicamente lo mismo pero funciona de forma algo distinta: un jugador nunca paga en el mismo momento en que sale a jugar. Boone Valley tiene las cuentas de cada uno de los socios en un ordenador y al final del mes les pasa un importe detallado de todos sus gastos. Si se trata de un invitado de un socio también se le pasa el importe. Una situación cotidiana para cualquier jugador es entrar en la tienda, saludar, coger algún guante o bolas y salir de la tienda. Sólo en ese proceso se le ha cargado en su cuenta el green fee, el uso del ‘buggy’, el precio del green fee del invitado (si lo tiene) y el guante y las bolas. La diferencia radica en que no se habla de dinero, simplemente se pregunta qué tal se está, cuántos hoyos le apetece jugar y se desea un buen día.

Justo antes de subirse al buggy los jugadores pueden coger tees, arregla-piques, marcadores y lápices. No se cobra por ninguna de estas cosas. También tienen a su disposición la posición de las banderas de cada día y por si tienen alguna duda, tienen un medidor de distancias colocado en cada buggy. Estos medidores funcionan por láser por lo que justo encima de cada bandera (incluidas las de la cancha de prácticas) hay un pequeño sensor que reflecta la señal del láser y te da las yardas exactas.

Una vez el socio está listo para jugar tiene dos opciones: hacerlo directamente por el tee del uno o tirar unas bolas antes. La cancha de prácticas evidentemente es de hierba natural, no de esterillas y las bolas son gratis. Cada mañana se colocan en unos veinte puestos y se puede practicar todo lo que se quiera. También hay disponible un green para practicar el juego corto y los golpes desde el bunker y otro para puttear.

Una vez se decide salir a jugar las diferencias residen en detalles, pues lo importante es que el campo esté en buenas condiciones y hacer pocos golpes. Aún así, llama la atención ver que cada tres hoyos te encuentras pequeñas neveras llenas de hielo (que se cambia todas las mañanas) y botellas de agua. No he visto todavía en ningún campo los surtidores que tenemos en España con los pequeños vasos.

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También se puede encontrar, justo en mitad del recorrido, unos baños en los que se puede coger un vaso con hielo y acompañarlo de un refresco. Esto también es gratuito. Pero lo que más llama la atención es el servicio de comida. En el hoyo 8 hay una pequeña caja como la que veis en la foto de abajo. Dentro, hay un teléfono móvil en el que si marcas el 1 accedes directamente a hablar con el responsable de la cocina. Puedes pedir lo que quieras: un sandwich, hamburguesa, fruta, dulces, bebidas… De tal forma que lo único que tienes que hacer es jugar el hoyo 9 y mientras te diriges al 10, parar en la casa-club para recogerlo.

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Una vez has terminado los 18 hoyos tus palos siguen exactamente el mismo recorrido que os expliqué en el video. Eso sí, antes de dejarlos en la parte del aparcamiento se limpian en el cuarto de palos. El socio mientras puede volver a cambiarse los zapatos y la ropa, darse una ducha y recoger sus zapatos de golf que acaba de usar limpios. Se va del club de golf de la misma forma que entró.

También quería comentaros que Boone Valley (y otros muchos campos) dispone de un servicio de caddies a disposición de los jugadores si les apetece hacer el recorrido andando. Tienen que avisar con un par de horas de antelación para disponer de uno con seguridad. En su mayoría son chicos o chicas jóvenes que se ganan una propina (bastante grande, todo hay que decirlo) por cinco horas de trabajo. También dispone de un servicio para cambiar los grips a los palos. La foto a continuación es la habitación donde los caddies esperan a los jugadores.

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Por último quería enseñaros una foto de la clasificación de un torneo del año pasado que estamos repitiendo este mismo fin de semana. Es algo parecido a lo que sería un torneo social de cualquier club de golf en España. Es un torneo de dos días por lo que la clasificación es algo que se mira con asiduidad.

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Incluye tres categorías distintas y la foto del ganador del año pasado, así como fotos de todos los participantes al lado de su nombre.

Bien es cierto que Boone Valley es un campo con unas características muy especiales y se puede permitir lujos como estos pero os insisto en que no son cosas difíciles de ver en cualquier campo en Estados Unidos.

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