Mucho tiempo ha tardado José Mourinho en montar una de las suyas en el paÃs transalpino. Hasta la semana pasada, el preparador portugués no pasaba de sus tÃpicas declaraciones con un toque humorÃstico y se desmarcaba de cualquier tipo de pelea o cruce de palabras con sus colegas en el resto de escuadras del campeonato italiano.
Pero tras el encuentro que enfrentó a Inter y Roma el pasado fin de semana en San Siro (3-3), todo cambió. El choque entre nerazzurri y giallorossi mostró tal intensidad que parece que la batalla todavÃa dura lejos de los terrenos de juego. Todo por una jugada con la que el cuadro de Milán consiguió recortar distancias en el marcador, cuando el equipo de la capital vencÃa por 1-3. Balotelli convirtió un penalti inexistente que él mismo habÃa provocado, puso a los suyos a un solo tanto de la igualada, que Crespo conseguirÃa materializar minutos más tarde.
A partir de ahÃ, uno detrás de otro utilizaron los micrófonos para lanzarse una serie de mensajes bien directos que han terminado por recordar a más de uno el horrible caso del Moggigate que sacudió al Calcio hace tres años. El centrocampista internacional de la Roma, Danielle De Rossi, fue el primero en alzar la voz, criticando a Mario Balotelli por tirarse a la piscina y denunciando el gesto obsceno que el atacante interista realizó a un adversario.
Posteriormente, fue Luciano Spalletti, entrenador del club romano, el que no se quedó callado y dijo que el Inter gozaba de favores arbitrales en demasiadas ocasiones. De Rossi, que aseguró que los errores de los colegiados no pueden ir siempre para el mismo sitio, y especialmente Claudio Ranieri, técnico de la Juventus, perseguidor del lÃder en el Scudetto, que tachó a Mourinho de “demagogo y buen comunicador”, respaldaron al de Toscana e iniciaron la batalla contra el Inter y el ex del Chelsea.
Mourinho, como no podÃa ser de otra forma, no pudo mantener la boca cerrada y soltó una de sus perlas, que ha causado tal impacto entre la prensa deportiva italiana y el fútbol del paÃs de la bota en general, que la Federación estarÃa pensando sancionar al de Setúbal.
“No me gusta la prostitución intelectual. Me gusta la sinceridad y rechazo totalmente la manipulación”.
“No se habla de una Roma con grandÃsimos jugadores, muchos de los cuales querrÃan estar conmigo. No se habla de un Milan con una gran cultura ganadora, pero que terminará la temporada sin tÃtulos. Tampoco se habla de una Juve que ha conquistado tantÃsimos puntos, muchos de ellos gracias a errores arbitrales”.
Esas fueron las contundentes declaraciones de Mourinho, con las que contestó a sus homólogos en TurÃn y Roma y dejó bien claro que lo que él pretende, tal y como él mismo asegura, es “entrenar” y dedicarse “única y exclusivamente al fútbol”.
Cualquiera de los protagonistas podrÃa tener razón. Las palabras del portugués no se alejan en demasÃa de la realidad, mientras que los fallos de los colegiados que señalan Spalletti y Ranieri están ahÃ. Eso sÃ, si, tal y como quiere ‘Mou’, hablamos de fútbol, hay que decir que su equipo es un auténtico desastre en ese deporte, que aburre hasta a las ovejas y que anoche recibió un duro varapalo en Génova, al caer derrotado por la Sampdoria por 3-0.