La Copa del Rey, la primera

El Barça se proclamó campeón de la Copa del Rey al ganar por 1 a 4 al Athlètic de Bilbao en Mestalla en un partido vibrante y con dos aficiones completamente avenidas.
El partido empezó con la polémica de los silbidos a la entrada de los reyes en el estadio y al himno español. Tras estos momentos tensos, el fútbol dio paso al espectáculo. Cada equipo saltó al terreno de juego con su estilo de juego; por una parte el Bilbao muy bien cerrado atrás y presionando muy rápido, en cambio, el Barça con ganas de tocar el balón. Ante estos dos estilos de juego tan opuestos, cualquier cosa podía suceder. En el minuto 9, Torquero en el lanzamiento de un córner adelantó al conjunto vasco en el marcador. Un gol que hacía soñar a todos los aficionados rojiblancos después de 25 años sin una final. Este gol dejó algo “atontado” a los jugadores azulgranas que les costó unos minutos superar esta situación. Poco a poco, el centro del campo, comandado por Xavi y Busquets, empezó a carburar y el Barça empezó a crear oportunidades de gol y a encerrar a su rival en su área.
En el minuto 30, la constancia culé tuvo su premio con el gol de Touré Yaya con un lanzamiento desde fuera del área. Un gol que hizo enloquecer al propio jugador que, inconscientemente, dedicó un corte de mangas a la afición del Athlètic; un error que rectificó Eto’o con la pedida de disculpas de forma inmediata. Unos últimos compases de la primera mitad donde el Barça hubiera podido marcar, mientras que el conjunto vasco, asustado, se tiró para atrás. Al descanso se llegó con el 1 a 1 en el marcador.
En el minuto 30, la constancia culé tuvo su premio con el gol de Touré Yaya con un lanzamiento desde fuera del área. Un gol que hizo enloquecer al propio jugador que, inconscientemente, dedicó un corte de mangas a la afición del Athlètic; un error que rectificó Eto’o con la pedida de disculpas de forma inmediata. Unos últimos compases de la primera mitad donde el Barça hubiera podido marcar, mientras que el conjunto vasco, asustado, se tiró para atrás. Al descanso se llegó con el 1 a 1 en el marcador.En la reanudación, los hombres de Pep Guardiola siguieron fieles a su estilo de juego y, en un abrir y cerrar de ojos sentenciaron el encuentro.
Primero, en el 52, Messi aprovechó un rechace dentro el área para poner al conjunto azulgrana con ventaja en el marcador y, en el 57 sin dar tiempo de recuperarse a su rival, Bojan dejó visto para sentencia el encuentro con el 1 a 3. Con este resultado, el Barça jugó a placer, mientras que el Athlètic de Bilbao no encontraba la manera de superar al rival. En el minuto 64, Xavi sentenció el encuentro con un un brillante gol de falta. Con el 1 a 4, el encuentro quedó sin historia hasta que el colegiado pitó el final del encuentro; a partir de este momento, la alegría se desbordó en el conjunto azulgrana y sus aficionados, mientras que la tristeza y las lágrimas eran una constantes entre los jugadores del Bilbao y su gente. La cara y la cruz de una final.
Primero, en el 52, Messi aprovechó un rechace dentro el área para poner al conjunto azulgrana con ventaja en el marcador y, en el 57 sin dar tiempo de recuperarse a su rival, Bojan dejó visto para sentencia el encuentro con el 1 a 3. Con este resultado, el Barça jugó a placer, mientras que el Athlètic de Bilbao no encontraba la manera de superar al rival. En el minuto 64, Xavi sentenció el encuentro con un un brillante gol de falta. Con el 1 a 4, el encuentro quedó sin historia hasta que el colegiado pitó el final del encuentro; a partir de este momento, la alegría se desbordó en el conjunto azulgrana y sus aficionados, mientras que la tristeza y las lágrimas eran una constantes entre los jugadores del Bilbao y su gente. La cara y la cruz de una final.Alba
