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El nuevo driver de Bubba Watson

No hace tanto que pudimos ver por primera vez un driver blanco. La cosa no parece haberse quedado ahí. El driver que veis arriba existe de verdad y es el que utilizará Bubba Watson esta temporada. No es la primera vez que vemos al americano usarlo pero hasta ahora sólo había aparecido en sus varillas. Ping ha decidido darle la oportunidad de usarlo también en su G20 y de paso darle una buena publicidad. Además el nuevo driver incluye una causa benéfica. Parte de la iniciativa “Bubba & Friends Drive to a Million”, en la que Ping donará 300 dólares por los 300 primeros drives en los que Bubba sobrepase las 300 yardas. Teniendo en cuenta que su promedio en 2011 fue de unas 315 por golpe, no tardará mucho en conseguirlo. Un buen movimiento de marketing acompañado de una buena causa y un driver completamente distinto al resto. Foto | Instagram Allan Henry

La situación actual de Ryo Ishikawa

No sabemos demasiado de Ryo Ishiwaka . Las noticias que llegan de Japón nos hablan de un verdadero prodigio, capaz de hacer 58 golpes en la vuelta final de un torneo (Crowns Tournament, Nagoya, 2010) para ganar por cinco golpes, dominar el circuito nacional antes de cumplir los veinte años y ganar nada menos que en nueve ocasiones. Todo indica que estamos ante un fenómeno de dimensiones considerables, un competidor nato, pero por lo que hemos podido ver del japonés en Europa o Estados Unidos las buenas impresiones se vuelven algo más que discretas. Por alguna razón, Ishikawa no termina de jugar bien lejos de casa . En 2010 y 2011 su objetivo ha sido jugar en los World Golf Championships y majors, además de en algún torneo regular del PGA Tour a través de una invitación. Sus resultados han sido más que discretos. Se esperaba con gran expectación ver al fenómeno que encandilaba a los medios nipones pero en la actualidad, cada vez que Ryo juega lejos de Japón, da la sensación que sólo está de paso. Puede que se trate de un proceso de maduración como persona y golfista. Hasta la fecha, su mejor resultado en un major ha sido un vigésimo puesto en el Masters del año pasado mientras que en los World Golf Championship le ha ido algo mejor, firmando un cuarto puesto en el Bridgestone Invitational (2011) y un noveno en el Accenture Match Play (2010). Datos muy alejado del status de superestrella y que hacen que muchos se pregunten si de verdad estamos ante algo extraordinario. Los halagos no van acompañados de datos y parece que vislumbrar si Ryo triunfará alguna vez en occidente es una cuestión de fe. Tratándose de algo parecido, parece importante considerar la opinión de Greg Norman , que le ha convocado para las dos últimas Presidents Cup. Sus resultados en esta competición tampoco son muy aclaratorios porque prácticamente ha ganado los mismos partidos que ha perdido, aunque en los enfrentamientos individuales ha rendido bien y ha ganado sus dos partidos hasta la fecha. Norman le ha considerado un valor en alza, sobre todo en su primera convocatoria con el equipo. Lee Westwood ha sido otro de los jugadores que ha hablado bien del japonés. “Todavía es joven y se va ha hacer más grande y fuerte. Hace todo bien y parece estar tranquilo cuando gana,” declaraba al final de la pasada temporada. Dejando entrever que la paciencia puede ser la clave en su caso, y apuntó un dato interesante: “Juega mucho, me ha dicho que juega 33 torneos al año, y eso es mucho.” Para un jugador que tiene que recorrer literalmente medio mundo para jugar en Estados Unidos, jugar tal cantidad de torneos es agotador. Actualmente ocupando el puesto quincuagésimo primero del Ranking Mundial, conseguir la tarjeta del PGA Tour puede constituir un momento crucial en su carrera. Instalarse en Estados Unidos y pasar de vivir en aeropuertos a estar en su casa la semana antes de un torneo es una diferencia importante. Estamos ante un jugador algo estancado durante los últimos tres años pero en el momento en que explote puede convertirse en una referencia. En Fuera de Límites | Ryo Ishikawa donará todas sus ganancias de 2011 para ayudar a Japón

El arte del golf

The Golfers, Charles Lees (1847). Óleo sobre lienzo. La parte más mediática del golf, al igual que la de cualquier otro deporte, es la competición en estado puro, con los cuatro majors y la Ryder Cup como máximos exponentes. Como cualquier acontecimiento que cala en un gran número de personas, el arte también ha dado forma a muchas de las emociones que transmite el golf, así como a algunos de sus mejores jugadores. Lo que no sabíamos es que hubiera sido tan prolífica. Gracias al High Museum of Art (Atlanta, Estados Unidos) y a National Galleries of Scotland se exhibe hasta el 24 de junio una exposición titulada “Art of Golf” y que aglutina trabajos de artistas tales como Andy Warhol, Rembrandt o Norman Rockwell. En un deporte que cada vez más se sirve de la ciencia, no viene mal recordar otro de sus efectos en la sociedad. Podéis ver en este enlace algunas de las obras exhibidas, algunas de ellas sorprendentes. Más Información | High Museum of Art Imagen | National Galleries of Scotland and Heritage Comittee

El curioso caso de Charles Howell III

El Sony Open disputado en Hawaii finalizó con la victoria de Johnson Wagner , o como ha sido apodado después de dejarse bigote: “Mr. Mo” (mustache). Trece golpes bajo el par fueron suficientes para mantener al margen a Carl Petterson, Sean O’Hair, Harrison Frazar y Charles Howell III . El caso de este último jugador es, cuanto menos, peculiar. De gran promesa del circuito pasamos a no saber nada de él durante años, y desde el silencio, está trabajando duro para llegar de nuevo a la victoria. Howell se hizo profesional en el año 2000 y su primera victoria llegó pronto, tan sólo dos años después, en el Michelob Championship. Por entonces tenía veintitrés años y su nombre sonaba con fuerza junto al de un tal Sergio García , como jóvenes armas para interrumpir el reinado del gran Tiger Woods. Las expectativas, como en la mayoría de los casos, recayeron en los hombros de un chico que no estaba ni mucho menos preparado para tal responsabilidad, y su juego lo notó. Hasta aquí su historia parecía ser la de cualquier chaval agotado por las expectativas que creó y su principal defecto, haber jugado tan bien a una edad tan temprana. Durante los años siguientes creó la misma sensación que otros buenos jugadores, sumando numerosos top10 a lo largo de sus maratonianas temporadas (promedia alrededor de treinta torneos jugados por año) pero nunca llegando a destacar lo suficiente, siempre a las puertas de algo mejor. En cuatro años consiguió terminar dieciséis veces entre los diez primeros, seis de esas ocasiones en segundo lugar. Su historia podría haber cambiado fácilmente si hubiera ganado entonces, pero su segunda victoria tardaría un poco más en llegar. En el año 2007, Howell ganó el Nissan Open, el mismo torneo que perdió en un playoff contra Mike Weir cuatro años antes, en el 2003. Lo que tanto había ansiado desde hace años por fin llegaba y después de muchísimos intentos en el camino, no porque se le considerara una firme promesa del circuito. Aquel triunfo llegaba con 28 años y las palabras que más se repitieron en los medios fueron “madurez” y “constancia”, nada que ver con “la gran alternativa a Tiger Woods”. Por fin, él remaba en la misma dirección que su entorno. Suele decirse que un jugador suele definirse en sus momentos más bajos , no en sus victorias, y en su caso este supuesto se cumple a la perfección. Ya no es el joven que prometía ganar majors y marcar una época, se trata de un buen jugador de golf que lucha dentro de sus posibilidades. Desde su última victoria ese rol parece más asumido que nunca y los resultados van llegando poco a poco, como asentándose en una progresión. Nadie habla de Charles Howell III pero en 2010 consiguió seis top10, cifra que repitió el año pasado. Llama mucho la atención ver a un jugador que participa en treinta pruebas por año y se encuentra octavo en la media de golpes , por delante de Jason Day, Adam Scott, Phil Mickelson, K.J. Choi o Keegan Bradley. ¿Queréis un caballo ganador para el 2012? Charles Howell III promete estar arriba unas cuantas veces a lo largo de la temporada, y cuando se suman tantos puestos entre los diez primeros, sólo por probabilidad, es posible que lo consiga de nuevo. En su favor hablan sus resultados y la experiencia que ha ganado con los años. ¿Sabéis de otro jugador que promedia pocos golpes por año? Curiosamente, Sergio García , en sexto lugar. No estaría mal anotarlo en la misma lista. En Fuera de Límites | Mickelson revive la pesadilla de Winged Foot 2006 (Charles Howell III gana el Nissan Open)

La resurrección de Darren Clarke

La progresión que vemos habitualmente en un profesional es que, después de muchos años entrenando al máximo nivel, llega al momento cumbre de su carrera ganando un major. No parece haber sido el caso de Darren Clarke . El norirlandés, después de estar a punto de retirarse la temporada pasada al firmar 81 impactos en el torneo Hassan II (Marruecos), decidió parar a mitad de temporada para descansar y volver con más ganas a la competición. No le fue nada mal. Ganó el Iberdrola Open en Mallorca y el Abierto Británico en Sandwich (Inglaterra). Sus resultados llegaron después de haber parado la maquinaria. El resto de la temporada nadie esperaba que volviera a ganar. Había sido su año de más éxito y ganar un major requiere un doble trabajo: el que te lleva a la victoria y el que viene después de ella. Muchos se sobrecargan de éxito y no consiguen volver a la élite ( David Duval , año 2001). Siguiendo su progresión en contra de los cánones, Clarke ha decidido dar un paso más. Después de ser fotografiado dando buena cuenta de vasos enormes de Guiness, ha decidido mejorar su apartado físico. “Tengo 43 años y tengo que aceptar que si voy a ganar otro major, tiene que ser sobre el año que viene.” Por eso ha comenzado un estricto régimen para su particular lucha contrarreloj. Su manager, Chubby Chandler , declaró hace unos días a The Golf Channel que contaba un entrenador personal parecido al de Lee Westwood. “Cuando llega a los últimos tres hoyos y parece que ha hecho 36 y no 18. Probablemente haya fumado 20 cigarrillos o quizá haya salido la noche anterior. Si veis un gran cambio en su cuerpo en los próximos meses es porque lo ha estado trabajando.” Curiosamente, ganar un major le ha hecho revitalizar sus ganas por ser mejor. Incluso ha comenzado a utilizar gafas después de consultar a un especialista. Su apuesta es clara: todo aspecto físico susceptible de mejora es un objetivo para mejorar a corto plazo. “Me lo estoy tomando muy en serio,” dijo en Portrush (Irlanda) la semana pasada. “Estoy haciendo una dieta, ejercicio, mejorando mi actitud, conciencia, todo. Es mucho más complicado que tener solo un entrenador personal pero es algo que quiero hacer.” Por sus palabras, podríamos decir que Darren Clarke ha resucitado y salido de un círculo bastante negativo para su juego. Sería fácil pensar que si logró ganar un major a pesar de no cuidarse físicamente, no tendría techo si lo hiciera. Sin embargo la realidad suele ser bastante más complicada y tendrá que dejar pasar un tiempo a que tantos cambios se traduzcan en resultados. En cualquier caso es bueno ver a un gran activo europeo luchando por mejorar. Su objetivo, para 2013, podría ser el PGA Tour. Puede jugar todos los majors esta temporada y con varias invitaciones más podría conseguir el dinero suficiente para conseguir la tarjeta. En su caso, el talento ha sacado a la luz el trabajo pendiente. No son muchos los que obtienen esa oportunidad. En Fuera de Límites | Darren Clarke, la Jarra del superviviente

La lucha contra el tiempo

Steve Stricker tiene cuarenta y cuatro años. Su historia como profesional es totalmente atípica, y al igual que Miguel Ángel Jiménez, su juego parece ganar quilates con la edad. Se hizo profesional en 1990, después de graduarse en la Universidad de Illinois, a los veintitrés años. Le costó seis años más conseguir una victoria en el PGA Tour (Kemper Open), la segunda (Motorola Western Open) llegó solo dos meses más tarde. Hasta ese punto todo indicaba que la carrera del estadounidense iba a ser meteórica y que los triunfos se repetirían cada año, sin excepción. No fue hasta el año 2009 cuando ese supuesto se cumpliera. Stricker se desató y en tan solo cinco meses obtuvo tres victorias. Todo parecía ir al revés. Tenía cuarenta y dos años y lloraba en el green del 18 cuando conseguía ganar. ¿Cómo lo hacía? La respuesta se volvía evidente al verle jugar. Hay muy pocos jugadores en el golf profesional que igualen a Stricker en algunos aspectos de su juego. Solo promedia 289 yardas (264 metros) desde el tee de salida, ocupando el puesto 113 de la clasificación. Tampoco su precisión es milimétrica, al coger un 62% de las calles. Sin embargo promedia 69,36 golpes por vuelta , el tercer mejor resultado del PGA Tour en 2011 por detrás de Luke Donald y Webb Simpson. Si sus salidas no son precisamente buenas y consigue hacer tan pocos golpes solo puede significar que su juego corto es impecable . A medida que Stricker jugaba el PGA Tour se ha vuelto más y más afilado en los greenes. Era imposible que con el paso de los años su distancia aumentara, y aún construyendo un swing consistente como una roca la historia nos dice que a partir de los cuarenta, el rendimiento de los jugadores decrece. Era la única salida que tenía para seguir ganando. El mayor talento de Stricker, al igual que el de Donald, no resultó ser su consistencia o su potencia desde el tee de salida. Ni siquiera con los hierros en la mano. Su principal virtud llegaba cuando se encontraba cerca o dentro de los greenes. Parece una exageración pero es un dato real : cuando pega un golpe que está entre las 50 y las 125 yardas a green, Stricker la deja a una media de 4,5 metros. Basta con que el americano esté en mitad de la calle para que se esté cocinando una buena oportunidad de birdie. Si además, como esta semana en el Hyundai Tournament of Champions , la deja un poco más cerca del green (entre las 50 y 75 yardas), esa distancia media apenas sobrepasa el metro de distancia . Pero de nada sirve dejarla cerca si luego no la emboca, ¿no? Tiene el segundo mejor promedio en “ golpes ganados putteando ” del circuito, también por detrás de Donald. Esa es la razón por la que ganó en Kapalua su decimosegundo torneo en el PGA Tour, la misma por la que se ha convertido en uno de los mejores jugadores de su país y es un temido jugador en match play. Cuando el golf se reduce a golpes de 125 yardas como máximo, Stricker es el mejor. Su historia, como os contaba, es atípica porque esconde detrás una gran constancia. Muchos se hubieran conformado con mantener la tarjeta al ver que a los cuarenta años contaban con cuatro victorias en el PGA Tour. Él prefirió hacer que la calidad de su juego corto se disparara. Un torneo en 2012, otra victoria de Stricker. Las seguimos sumando. Enlace | Video Original en YouTube En Fuera de Límites | Material viejo que sigue sumando victorias