El circuito urbano de Marina Bay en Singapur, con sus hoteles de gran lujo y sus casinos circunvalando la pista, nos ha ofrecido una carrera intensa, con alternativas, con peleas cara a cara, una carrera de las que se llaman “de piloto”. Decíamos ayer que las cartas de esta partida se repartieron desde boxes y fueron la mecánica y la estrategia las que decidieron el resultado, y sigo pensando que así fue; pero en Singapur no ganó el coche más rápido ni el que tenía la mejor estrategia, en Singapur ganó el mejor piloto. Me habeis leido muchas veces que en la F1 los que corren son los coches, no los pilotos; en Singapur corrieron los coches, pero sobrevolando las mecánicas en vuelo rasante corrió un piloto.
Por supuesto no hablo categóricamente; yo no sé quién es el mejor piloto de la parrilla (habría que considerar muchos factores para otorgar ese titulo), pero sí sé que en Singapur, cuando el campeonato se ha puesto tenso, cuando las manos sudan agarrando al volante, cuando los pies tiemblan sobre los pedales, cuando la cabeza piensa no lo poco que puedes ganar con un acierto sino lo mucho que puedes perder con un error,… ahí es donde no todos son capaces de conducir al límite de sus monoplazas. Y aparecen los cálculos, las dudas, los errores de unos, frente a la determinación, la frialdad y la precisión de otros, o mejor dicho, de otro. Porque el único piloto aspirante al título que en Marina Bay extrajo de su monoplaza hasta la última décima que podía darle fue Fernando Alonso; el resto pilotaron mejor o peor, pero no al límite, y así lo reconoció Christian Horner, patrón de Red Bull, tras la carrera en respuestas a los periodistas: “¿Qué coche era el más rápido hoy? Red Bull ¿Por qué no ganaron entonces? Fernando”. Hubo miedo, mucho miedo a perder en Singapur; no miedo a perder la carrera, miedo a perder el campeonato, y ese miedo lastró algunos monoplazas con algún kilo de más.
Hablamos hoy de los pilotos, de su conducción y de su forma de ejecutar la estrategia diseñada por sus equipos. Dejaremos para un tercer artículo las maniobras más polémicas en las que pudo bordearse el Reglamento de Competición y hoy daremos por buenas las decisiones de los Jueces de Carrera.
.- Fernando Alonso (1º) >>>> Valoración: EXCELENTE
El sábado en la Q3 no tenía el mejor coche; los Red Bull habían dominado las tres sesiones de entrenamientos y especialmente en la tercera, donde ya se preparan los coches específicamente para el circuito y se entrena la calificación y carrera, había sido 6 décimas más lento que Vettel. En Q1 sólo dos pilotos bajaron del 1:47, Alonso y Vettel; en Q2 sólo tres pilotos bajaron del 1:46, los dos Red Bull y Alonso, siendo Vettel el más rápido (recomiendo leer el comentario 27 de Miranda en el análisis de los equipos); en Q3 Alonso se hacía con el mejor tiempo, Vettel cometía un par de errores en sus dos vueltas lanzadas y hacía segundo, mientras que Webber bajaba hasta la 5ª plaza. Nervios de acero frente a aerodinámica de fibra de carbono.
El domingo arrancó regular, tuvo que echarse sobre el lado de Vettel a costa de perder la trazada buena, pero logró mantener la primera posición al llegar a la primera curva. Pronto logró una distancia relativamente tranquila de 2-3 segundos con Vettel y a partir de ese momento pudo concentrarse en tirar y tirar, marcando vuelta rápida tras vuelta rápida sin preocuparse de fijarse en los espejos.
Vettel le marcaba de cerca pero tampoco le encimaba; respondía a sus vueltas rápidas con réplicas casi inmediatas, pero no se acercaba. Pronto Fernando comprendió su diabólico juego: Vettel no quería pasarle en pista para no correr riesgos, pensaba hacerlo en …
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Fuente:
GP de Singapur 2010: Los pilotos, uno a uno