La embarcación española no zozobró y salió indemne del choque del Bernabéu; el mar de dudas provocado por la tormenta otomana no fue suficiente para derrotar al cuadro local, que cuajó su peor actuación desde que es comandado por Vicente Del Bosque.
Un solitario tanto de Gerard Piqué, que realizaba su debut en partido oficial con la selección absoluta, bastó para pasar por encima de una Turquía inteligente y guerrillera en la primera mitad, y cansada y desesperanzada en el complemento.
La presión asfixiante del conjunto rival y el buen hacer de estos cuando tenían el balón en sus pies provocaron que España no encontrara su juego a lo largo de los primeros 45 minutos. De hecho, el equipo de Terim pudo adelantarse en el marcador en los primeros instantes del encuentro, pero el tiro cruzado de Nihat fue desviado oportunamente por la mano derecha de Casillas.
Pocas oportunidades de gol se pudieron ver en el primer periodo. Sólo una por parte del cuadro hispano; la de Torres al borde del descanso, que consiguió disparar a portería la única vez que pudo librarse de su marcador. Demirel consiguió frentar la trayectoria del esférico y los nuestros no pudieron irse a los vestuarios con ventaja en el marcador.
Tras el descanso, el combinado español mejoró en juego y actitud. El nivel de la presión turca descendió y eso lo aprovecharon los de Del Bosque. Las subidas por la banda derecha de Sergio Ramos fueron un constante incordio para la zaga adversaria; Xabi Alonso se metió de lleno en el partido y empezó a encontrar algunos huecos entre la línea de medios y defensas contrarios.
La ausencia de Iniesta se notó demasiado. Cazorla, que ocupaba su lugar, lo intentó en todo momento, pero fue frenado durante todo el choque por los centrocampistas y defensores turcos. Xavi tampoco mostró su mejor cara; con las molestias que arrastra y con el constante agobio de los medios rivales, ordenados por su entrenador para detener al del Barça, el ‘8′ no pudo estar a la altura de las circunstancias.
Con tantos problemas con la redonda en el suelo, el gol no podía llegar de otra forma que no fuera a balón parado. Se cumplía el minuto 60 de juego y Xavi botó un tiro libre al borde del área contraria, por la parte derecha del ataque español. Ramos, completamente solo en el segundo palo, intentó rematar y su mal disparo lo aprovechó Piqué para conseguir su primer gol como internacional absoluto.
Como era de esperar, el tanto de España cambió todo. Turquía acusó el mazazo en demasía y ya no volvieron a ser más ese equipo ordenado, atrevido y que venía a Madrid a llevarse los tres puntos. Los ‘olés’ comenzaron a sonar en la grada y los nuestros se hicieron dueños del partido. La ventaja en el marcador pudo aumentar, pero entre Demirel y la mala puntería impidieron que la victoria fuera más abultada.
Mata pudo debutar con ‘la roja’. Sustituyó a Villa, que tampoco tuvo su noche, al igual que un Fernando Torres que se mostró activo durante todo el encuentro, moviéndose entre líneas, intentando desmarques, pero que no pudo superar en ningún momento a los centrales turcos.
Mentira. Sí lo hizo. Una sola vez. Fue en la esquina izquierda del área otomana y sirvió para provocar una falta que segundos después se transformaría en el único tanto de la noche. La efectividad al máximo. Una vez apareció el del Liverpool, al igual que Xavi. Los dos coincidieron y eso sirvió para conseguir un triunfo vital para las aspiraciones del combinado dirigido por Del Bosque. Jugando mal, pero ganando. Con un pie en Sudáfrica.